Yatare
¿Sabes amigo?, evoco memorias
sobre una mujer de ojos negros,
negros de color del cuervo...
todavía los tengo aquí,
aquí en mi viejo recuerdo.
Añoro su morisca piel,
su nariz ¿era?... ¡un poema!,
y... ¿sus labios? ¡Altaneros!,
altaneros y soberbios
como pétalos de flor.
¿Su nombre? ¡Ya no se!
no lo se, ¡ya no me acuerdo!
pero lo que si recuerdo,
son sus labios carmesí.
¡Tengo muy vagos recuerdos!
¿Mis heridas?, no las tengo,
¿mis heridas?, ¡ya jamás!,
¿o se las llevó el viento
cuando las vieron pasar?
¡Todo se pierde en él tiempo!,
no lo recuerdo muy bien,
¿no se si en verdad me quiso?,
¿o no se si me engañó?,
¡la verdad, ya no me importa!,
por los recuerdo de hoy.
Evoco también mi amigo
su larga cabellera bruna,
que era espejo de la luna,
que la solía reflejar.
Otra cosa que no olvido
en mis noches de locura,
siento su tibia ternura,
por debajo de mi piel.
Voy recuerda y recordando,
¡Ya no se!, ¡ya no me acuerdo!,
pero lo que si recuerdo
¡son los besos que le di!
¡Esos!, los llevo en el alma,
ahí se quedan ya presos
¡dentro de mi mente loca!
llevándolos a mi boca...
si esta solo el corazón.
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