Erase una vez una princesa… ella desde pequeña soñaba con

encontrar a su principe azul a caballo, ese ser q la rescataria de su

propio infierno y la llevaria lejos, como un ángel, con sus

alas volarian, ya nada ni nadie podria hacerla daño.Los años

fueron pasando y aquella princesa conocio principes q

acabaron convirtiendose en sapos, arrancandola a partes su

corazon de cristal. Un dia la princesa se adentro en el

bosque, huyo, temio volver a sufrir, prefirio vivir en un

mundo imaginario durante el resto de su vida. Era el unico

modo de mantener vivo a ese principe q ella tanto habia

buscado. Comenzo a llover, la princesa tuvo miedo, miedo de

perderse para siempre dentro de su sueño, de no ser capaz de

volver a la realidad nunca mas, noto como sus manos se

humedecian, como sus ropajes se arrugaban y comenzo a sentir

algo, no, no era frío, no era miedo, era melancolia. Durante

años vago por los bosques, conociendo a un sinfín de

personajes, elfos, hadas, ninfas, entonces un día, mientras

conversaba con una nayade, entendio el significado de su

melancolía. Ella habia conocido a su principe, en sueños,

nunca había podido verlo, por eso lo extrañaba, era la razon.

La princesa no quiso ir en su busqueda, jamas lo encontraria,

decidio quedarse allí, en el bosque, dejar de ser una princesa

y acompañar a sus amigos en ese magico mundo donde todo es

posible.Las nayades son las ninfas de agua dulce, la princesa

disfrutaba mucho bañandose en aquel lago cristalino, donde su

imagen se refejaba en aquel cristal y podía ver sus ojos,

perdidos, confusos. Cierto día se asomo al lago y cual fue su

sorpresa q al contemplarse no vio su rostro reflejado, era

el de otra persona, el de un hombre. Miro sus ojos fijamente y

consiguio verse a traves de ellos, entonces entendio, entendio

q lo habia encontrado. No se movio, permanecieron del mismo

modo durante una hora, reflejandose en el lago, cada cual

viendose con los ojos del otro, hasta q la princesa recordó

sus sueños de juventud, su melancolia y comenzo a llorar,

aquel cristal desaparecio dando paso a un sinfin de ondas que

distorsionaron la imagen de aquel caballero. La princesa no

fue capaz de girarse, sabia q su principe ya no estaba alli,

q habia desaparecido con las ondas del agua producidas por

sus lagrimas, lagrimas de amor, de desesperación. Alguien

acaricio su mejilla, - soy yo- dijo, no tengas miedo, estoy

aqui, te he encontrado y jamas me marcharé-, aquella voz

sonaba familiar y lejana a la vez, la princesa se armo de

valor y se giro, ante sus ojos estaba el, su principe, su

amado, el hombre con el cual había soñado.

Dejo de llorar,

pues todo fue producto de su imaginacion y

aquel principe q le dijo aquello se desvanecio en el aire,

producto del miedo y la cobardia de ella.

Aquellos dias en el bosque encantado y

aquel instante magico, hicieron desaparecer

por siempre la luz de sus ojos tristes, pero una vez mas,

los hechos le hicieron creer q todo, absolutamente todo es

posible.